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Cómo Robar la Señal Wifi del Vecino (y III)

Jueves, 5 Junio, 2008

Volvía a casa pensando en lo estúpido que había sido aquel joven de la tienda de informática:

¡ilegal!….¡buah!….¡este es tonto y no lo saben en su casa!.

Mientras se acercaba a su hogar iba mirando las antenas de televisión y de satélite que había en los edificios, y se imaginaba lo bien que funcionaba el mundo a veces. Fantaseaba con las ondas de Internet y las veía que viajaban felices y contentas a su ordenador mientras bailando un Vals descargaban toda la música del emule gratuitamente, claro está.

- ¡Hey!, que ya tengo eso, ¿te pasas?.

Su GRAN amigo pringao estaba bastante cansado ya que había tenido doble turno vigilando unos furgones que contenían unas anillos de la joyería más cara de la ciudad, pero no se pudo resistir al influjo del poder ayudar al médico.

- mmmmmmm, si, en media hora estoy por tu casa.

- Te espero.

Mientras le esperaba sonreía mirando al infinito cual tonto con una piruleta.

Cuando llegó “el informático-pringao” se puso manos a la obra. Realmente su amigo sabía cómo hacer estas cosas pero todo tenía un límite.

No había señal suficiente, ya que oscilaba y no conseguía que la conexión fuera constante.

- ¡Seguro que me ha dado un cacharro en mal estado!, dijo el médico.

- ¡Quién!.

- El de la tienda.

- No, el receptor está en perfecto estado lo que pasa es que no tenemos buena cobertura por aquí, tenemos ese árbol entre las dos casas y te hace sombra.

- ¡Pues lo talamos!.

- ¡No seas burro que mi abuelo ya conocía este árbol, incluso cuando hicieron estos chalets lo conservaron adrede!.

- Pues me va a oír el de la tienda!. Le voy a hacer que me devuelva el dinero y le voy a cantar las 40.

- Hombre, una solución es que hables con tu vecino y que entre los dos paguéis la conexión. No sé hasta dónde esto también es legal o no pero puede ser beneficioso para los dos. Quizá si acerca el emisor ganemos algunos pocos dBs y nos sirva, también podríamos instalar un pequeño repetidor en medio del jardín metido dentro de una caja estanca.

Casi sin escuchar lo que le decía dio un fuerte golpe a la puerta y salió escopetado a la tienda de aquel chico que no tenía ni idea y que le había engañado.

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Cómo Robar la Señal Wifi del Vecino (II)

Miércoles, 28 Mayo, 2008

- Buenas

- ¡Que hay!

- ¡Quiero uno de esos!

- ¿Perdone?

- Si uno de esos, de señales

Supongo que será la película.

- Perdona pero no le entiendo.

- Mira que no nos enteramos, ¿eh?, si es fácil, hombre. Uno de esos que chupan las señales.

Juer, quizá han sacado algún gadget porno y no me he enterado, tendré que bucear más por Internet.

- Sigo sin comprender

El médico empezaba a poner caras raras. Daba por sentado que el “adivino” informático iba a enterarse del tema.

- Quizá lo que quiere es un receptor wireless, señalaba el joven a una caja con una foto gigante de un aparato USB wifi.

- No sé, es para robarle al vecino la conexión a Internet.

- Eso que quiere usted hacer doy por sentado que no lo ha hablado con su querido vecino.

- No

- Pues no es legal, incluso podría denunciarle

Nuestro querido doctor da una paso hacia atrás otro para adelante, mira al chico saca un billete de 50 € y le dice.

- ¿Me cobras?

Dudando, el joven va al mostrador, le da el cambio y ve cómo su ladrón sale por la puerta feliz. No sabe si ha hecho lo correcto pero piensa que si no se lo hubiera comprado en algún otro sitio y hubiera perdido la venta.

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Cómo Robar la Señal Wifi del Vecino (I)

Sábado, 24 Mayo, 2008

- ¿Qué tal andas, amigo?

- ¡Bien!, ¿y tu?

- Tirando. Salgo ahora del curro. He estado toda la noche haciendo la ronda en el polígono.

- Debe ser duro ¿no?

- Bueno sólo tienes que estar alerta. Lógicamente no es como el tuyo. Eso de salvar a personas no debe estar nada mal y seguro que tienes un montón de satisfacciones.

- A decir verdad tengo un 90% de estress y un 10% de buen rollo, pero ese pequeño porcentaje llena el resto de alegría.

- Cambiando de tema, ¿Qué tal te va el cacharro?

- Bien aunque tendrías que pasarte por casa. No sé qué he hecho mal que ya no funciona.

- ¡¡¡Pero si he estado hace tres semanas en tu casa!!!. ¿Ya te lo has cargado?. ¿Qué es lo que tiene?

- Nada, me dijiste que dándole a no sé dónde podía tener Internet.

- ¿No tenías ningún servicio contratado, no?

- No. Me quité de Telefónica hace meses. ¿No podría tener Internet de alguna otra forma?

- Hombre, si tuvieras a algún vecino con una red inalámbrica y que además no estuviera encriptada podrías “chuparle” la conexión. Sólo tienes que tener un receptor Wifi.

- ¿Ah, si?. Ya miraré en la tienda del pueblo.

- Si eso cuando lo tengas me paso por tu casa, me invitas a unas cervezucas y te lo miro.

- ¡Perfecto, mañana me paso!

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¡¡¡Te voy a matar!!!

Sábado, 17 Mayo, 2008

Oscuridad.

Persianas medio bajadas.

Frio.

A pesar de que esto se cierra a las 20h son ya las ocho y treinta y cinco. Nos llegó un cliente de esos de última hora.

Es febrero y aunque esta tarde lucía el sol, no hace nada de calor.

Ya es de noche.

La calle está completamente vacía, la gente ya ha vuelto a sus casas a estar con los suyos.

Mientras recojo mis bártulos se oye un fuerte golpe en la puerta, se abre, golpea con violencia el freno que tiene y una sombra se abalanza sobre mi.

Tiemblo de arriba a abajo.

Hace un mes nos han robado rompiendo de madrugada la luna de la entrada.

Me giro con brusquedad esperándome lo peor……

¡no por favor, otra vez no!

¡Prefiero no estar como la otra vez!

Tenía la tez oscura, el cabello alborotado como Albert Einstein, un mono azul como vestido y los ojos más desorbitados que jamás haya visto.

Se acerca a unos centímetros de mi cara y me chilla.

- ¡QUIERO UN CABLE DE 30 METROS!

Como me esperaba algo más, estilo golpe en la cabeza, navaja en el cuello o pistola apuntando a mi esternón al darme cuenta que un “posible cliente” había irrumpido en mi tienda estando cerrada, luces apagadas y persiana idem respondí con cruel dureza.

- ¡SALGA AHORA MISMO DE LA TIENDA!

- ¿CÓMO?, me dice el tipo.

- ¡Que salga ahora mismo de mi tienda!. Está cerrada desde hace media hora, usted ha entrado dentro con maneras muy poco adecuadas. Si hubiera llamado incluso le hubiera atendido.

- ¡PERO QUÉ DICES NIÑATO DE MIERDA!

- Lo que oye

- ¡PERO TU QUIEN TE HAS CREIDO, GILIPOYAS!

- O se va o llamo ahora mismo a la policía. Además de qué quiere el cable.

- ¡PUES DE QUE VA A SER DE ESOS DE DATOS!………

Se queda como pensado y añade.

- ¡SI ADEMÁS TE LO HE DICHO!

- Mire con todo el dolor de mi corazón me acojo al derecho de admisión y tengo que decirle que se vaya. Y quiero que sepa que con mucho gusto si viene con otras maneras aquí se le atenderá con toda la amabilidad del mundo.

-¿¿PERO QUÉ PASA QUE NO ME VAS A VENDER EL CABLE??

- ¡No insista!. Además tendría que hacerle. Si viene mañana le tendrá hecho. ¿Es de red? ¿para internet?

- ¡SOIS UNA PANDA DE MAMONES, NO TENEIS NI PUTA IDEA DE INFORMÁTICA!

Cojo el teléfono y me pongo a hacer que marco y simulo una llamada.

Si, Antonio, mira soy de aquí de la tienda de informática, tengo un problema gordo con un cliente, ¿puedes acercarte con una patrulla?

Me mira el palomo con los ojos inyectados en sangre, se muerde la lengua al estilo macarra total, da un único paso hacia mi con violencia, da media vuelta y se va.

Antes de salir por la puerta intentando dar un portazo (no se puede ya que tiene un sistema de seguridad) me grita.

¡QUE SEPAS QUE TE VOY A MATAR!

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