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El Cable de Poder

Martes, 20 Mayo, 2008

Era el típico americano en ciudad extranjera.

Vino a España de “orgasmus“, se enamoró de una “torera sevillana” y se quedó por estos lares.

Aprendió por fuerza el idioma. Estuvo una semana encerrado en casa después de que María le dejara. Al acabársele la comida de la despensa tuvo que bajar al ultramarinos de la esquina. No sabía ni cómo pedir el pan pero con ayuda de su diccionario pudo salir del paso.

Al final para cambiar de aires se fue a la provincia completamente opuesta geográficamente hablando. No podía soportar la ausencia de esa maravillosa “bailaora”.

Parece ser que al lugar donde fue a vivir estaban de fiestas por estos días.

Son como marcianos, pensó.

Se instaló en su nueva casa. Era chico rico de padres super-yankis, de esos que salen en las pelis.

Cuando tuvo todo en su sitio, se bajó a la piscina, metió los pies dentro del agua y se conectó a la red del vecino.

¡Esto en mi pais no pasa, mira que son tontos estos marcianos!

Se acordó que tenía que comprar unos cds para grabarse unos discos de música.

Ayer vió una tienda de informática. Cuando pasaba con su Ferrari por medio del pueblo en donde la gente hacía una especie de desfile vio a un chico que sorprendido salía de su tienda alucinado con la gente disfrazada.

Por la tarde se pasó.

- Hello!

- ¡Hola, que desea!, preguntó el chico. (si ese era…jejeje).

- Yo quiero unos “sidis”

- ¿En tarrina?

- No marmelada, eso de ahí, señalando los CDs (este tio es tonto o no me entiende)

- ¡Ah, vale!, una tarrina de CDs.

El american-boy pagó e inició su marcha. De repente se dió la vuelta y preguntó.

- ¿Cables de Poder teneis?

El tendero abrió mucho los ojos y se quedó atonito.

- Si, i need a cable de poder.

- Perdona pero no sé a qué te refieres. No eres de por aquí ¿no?. Si quieres dime la palabra en inglés, quizá así nos entendamos.

No quería usar su madre lengua. Se había obligado a sí mismo hablar en español pasara lo que pasara, tenía que demostrar a sus amigos de la urbanización en donde vivía en USA que era un machote hablando el castellano.

- It’s a cable de poder, ese negro que es para el computador.

El tendero sin decir palabra pero con una leve sonrisa, abre un armario saca un cable corriente, se lo da al chico, le cobra y este último se va.

- Thanks boy!!!

- Ciao, dijo el chico de la tienda.

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Zombie Attack

Martes, 13 Mayo, 2008

¡Boom……boom………boom……….boom……….boom……!

Muy lejana, se oía una letanía.

Certero y cansino era el ritmo de un constante paseo de juventud.

¡……boom……..boom…….boom………boom………..!

Los tambores de guerra entonaban tristes canciones antiguas de la región.

Mantengo una lucha titánica con mi plato de pasta, alzo mi rostro y en la calle no se ve a nadie. Es extraño ya que a estas horas comienza la gente de la fábrica de al lado el turno de tarde y se suele ver movimiento de bicicletas y coches a toda pastilla.

¡….boom…..booom……..boooomm……boooooM……..!

Absorto en concluir con mi comida comienzo a inquietarme por ese sonido.

¿Qué es eso?, ¿De dónde viene?.

¡…….booooM…….booooooooM………boooOM………!

Me levanto de la silla, vuelvo a mirar por las lunas de la tienda y sigo la carretera con los ojos y nadie pasa.

El tenedor cae sobre el plato a cámara lenta como en una peli de John Woo y resuena con estridencia…..

¡CLINCK!

Camino despacio hacia la puerta para tener más visibilidad de lo que pueda estar ocurriendo en el exterior….¡Nada!. Sólo falta que pase correteando una bola de esas como en las historias del antiguo oeste.

¡……booooooOOM……………..booooooOOM…………………….boooOOOOM!

La calle está desierta, un calor insoportable entra en mis pulmones, estamos en pleno Agosto.

Una sombra aparece de repente a mi izquierda, me giro con brusquedad y casi me golpeo con un ser absurdo. Tiene un traje lleno de neones por todo el cuerpo, el rostro está tapado con una máscara y lleva un gorro estilo capucha.

Suspiro asustado y casi sin aliento me trago un grito desesperado.

¡……bOOOOOMMMMM………bOOOOOOOMMMMMMM………bOOOOOOOMMMMM………

BOOOOOOOOOOMMM!

El ser me mira casi ignorandome y pasa a mi lado canturreando.

¡BOOOOOOOOOOMMM…………..BOOOOOOOOOOMMM…….BOOOOOOOOOOMMM!

Cientos de seres igual vestidos se acercan por la calle principal y vienen hacia mi.

Arqueo la espalda lo suficiente como para darme cuenta que detrás de mi está la fachada de la tienda, estoy atrapado, no tengo escapatoria.

Observo cómo unas carrozas con gente bailando encima lanzan pétalos de rosa y caramelos a unos cuantos niños que corren a la par. Sus padres sonrien incansables.

En ese momento es cuando me doy cuenta que hoy inician las fiestas del pueblo.

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